01 septiembre 2014

Polos cremosos de lima

polos cremosos de lima


¡Toc-toc! ¿Hay alguien ahí? ¡Síííííííí! Ya veo que sí, que me estás leyendo, y tú también, y ahí te veo a ti por allí. ¡Qué bien volver! Volver al blog y a toda la vida que trae consigo.

Espero que hayáis disfrutado de vuestras vacaciones. Cada uno a su manera, que opciones siempre hay para elegir: mar, montaña, campo, pueblo ... Nosotros nos escapamos al norte, como solemos hacer, y más en concreto al País Vasco, buscando temperaturas más frescas que las que son habituales por Madrid. Y me había olvidado de lo que es el efecto del calor acompañado de humedad, je je je. Pero lo pasamos bien, comimos bien, descubrimos nuevos parajes ... Ahora toca esperar a las vacaciones del verano que viene, pero no pensaremos mucho en ellas para que la espera no se nos haga larga ;)


polos cremosos de lima


Esta entrada ha estado en un tira y afloja durante unas horas. Ya sé que el mundo no se iba a derrumbar por tomar una decisión precipitada, pero me gusta publicar recetas que tengan alguna razón de ser publicadas en el momento que salen a la luz. Estamos en septiembre, y aunque en los últimos años parece que el verano se alarga algo más de lo que acostumbraba tiempo atrás, al menos por Madrid, puede que la tentación de un helado no sea tan poderosa como si nos plantamos en pleno mes de julio o de agosto. Así que pensé dejarla pendiente de publicar para el verano de 2015. 

Lo cierto es que estos polos son ... ¡tan absolutamente deliciosos! ... y ... ¿cómo hacerlos esperar hasta el año que viene? 

La dicotomía diablo-ángel iniciaron su juego interpretando cada uno el papel que le correspondía.

En el hombro izquierdo tenía sentado a un diablillo con el corazón de Virginia, de Sweet & Sour, que me susurraba en la oreja de forma tentadora con un "¡Publícalos, publíííííííííícalos!" ¡A ver! Qué va a decir la artífice original de esta receta, enterada ella de que había elaborado, catado y fotografiado sus polos. A todos nos gusta ver cómo nuestras elaboraciones se pasan de boca en boca, y nunca mejor dicho ;)

En el hombro derecho tenía sentada a la voz de la cordura, la que me decía que lo más sensato era dejarlos para el verano siguiente, cuando habría quien sucumbiendo a los calores estivales, se dejaría llevar por estos deliciosos polos.

¿Al final quién ganó? Está claro ... ¿no? Aunque a su favor he de decir que me ayudaron algunos de mis seguidores por Facebook ;)

polos cremosos de lima


¿Os había dicho que estos polos son ... deliciosos? No puedo reprimirme decirlo una tercera vez, y si es necesario, lo vuelvo a repetir, je je je. De todos los polos o helados que he elaborado en casa, ninguno es tan, tan cremoso, ni tan fácil de elaborar. Podría llamarlo "helado milagro" porque la mezcla láctea deja de ser líquida para pasar a ser súper cremosa y densa en el mismo momento en el que el zumo de lima entra en juego. Al principio da la impresión de que la mezcla se va a cortar, pero en cuanto comenzamos a mezclar los ingredientes con energía, la textura cambia para convertirse en cremosa y sedosa. 

Estos polos pueden no llegar a serlo si pasamos a un plan B y guardamos la mezcla en la nevera como una sencilla crema de lima que tomaremos fresquita. Es altamente adictiva, os aviso ;)

polos cremosos de lima


Con tales apelativos, estaréis deseando saber cómo prepararlos, ¿verdad?

Pues vamos a ello:

Ingredientes (Salen entre 6 y 8 helados, dependiendo de la polera, en mi caso de Ikea)
  • 400 ml de leche condensada
  • 250 ml de nata líquida
  • 2 cdas de ralladura de lima 
  • Una pizca de sal
  • 100 ml de zumo de lima (aproximadamente el zumo de tres limas)
Elaboración
  1. En un recipiente mezclamos la leche condensada, la nata y la pizca de sal con la ayuda de unas varillas manuales.
  2. Añadimos la ralladura de lima y mezclamos.
  3. Incorporamos el zumo de lima y seguimos mezclando.
  4. Vertemos la mezcla en unos recipientes aptos para llevar al congelador y conseguir nuestros polos. Una vez estén llenos, conviene golpearlos suavemente contra la encimera para asegurarnos de que no queden burbujas de aire en su interior.
  5. Llevamos al congelador, ¡y listo!
Notas
  • Aunque descongelan muy fácilmente, para asegurarnos de una manipulación sencilla, es recomendable sacarlos del congelador cinco minutos antes. O bien sumergirlos en agua caliente durante cinco segundos, no más.
  • Para aseguraros de que no queden burbujas como me pasó a mi con todos, aparte de golpearlos suavemente contra la encimera de la cocina, podéis remover la crema con una cucharita de café.