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Huevo poché, huevo pochado o huevo escalfado: Tres nombres para denominar un mismo método de cocción de un huevo sumergiéndolo sin su cáscara en agua para que se cocine en ella.

El huevo escalfado es el protagonista de la cita que hoy tenemos en nuestros blogs Beatriz, Carmen, Paula, Neus y a quien estáis leyendo para Con un Par. Quienes nos seguís en este reto, sabéis que no solo os presentamos ideas sugerentes en las que el huevo es el principal protagonista. Una receta solo puede salir bien si hay una técnica trabajada detrás, o al menos, se atiende con la dedicación que merece con el fin de que nos salga una elaboración de diez.

¿Cuántos métodos para escalfar un huevo existen?


El método tradicional para escalfar un huevo consiste en poner agua a calentar y cocer el huevo en su interior. Otro método más moderno es el de cocinarlo dentro de film transparente al que daremos forma de saquito una vez el huevo está dentro. 

En el primer caso, en el del método tradicional, pondremos el agua a calentar con un chorrito de vinagre o de zumo de limón. El cítrico evitará que la yema se separe de la clara, y además, hará que la clara se recoja. La temperatura del agua es un factor super importante. Debemos llevar a ebullición el agua, y en ese momento bajaremos la potencia del fuego para que el agua no hierva a borbotones. Si tenemos un termómetro de cocina, nos será de gran utilidad para controlar que la temperatura se mueva entre los 71 y los 82ºC. Si el agua está cociendo a borbotones, el efecto sería que la clara se retorcería y se endurecería, y la textura que nosotros deseamos en un huevo escalfado es que la clara esté durita y la yema esté líquida. Eso sí, nunca se ha de añadir sal al agua, pues lo que conseguiremos es que la clara se abra y se esparza. ¿Cuánto tiempo necesita un huevo para que esté en su punto? Aquí llega un tema peliagudo, pues no todas las potencias ni bajas ni medias ni altas son las mismas en nuestras cocinas; es como les pasa a los hornos. También dependerá de si los huevos están recién sacados de la nevera o no. Pero como dato orientativo, 4-5 minutos es lo ideal. Una vez cocidos, sácalos a un plato con papel de cocina para que absorba el agua, y recorta los posibles flecos que pueda tener para que su presencia sea más cuidada y bonita.

Para escalfar un huevo siguiendo el método más moderno, es decir, cocinándolo en film transparente, lo que haremos será cortar un trozo de film y forrar con él el interior de un bol. Lo pincelamos con aceite para evitar que el huevo se pegue al plástico, y entonces vertemos el huevo cascado. En este punto lo sazonamos y lo podemos aromatizar con hierbas o especias. Con cuidado formamos un saquito que sellaremos con un trozo de hilo de bramante. Y de ahí a la cazuela con agua siguiendo los mismos pasos que para escalfar un huevo siguiendo el método tradicional. Una pequeña recomendación es la de atar los sobrantes de hilo a las asas de la cazuela para así evitar que el agua pueda llegar a entrar en el saquito.

Como pequeño truco os contaré que los mejores huevos para escalfar son los frescos, cuanto más frescos, mejor. ¿Por qué? Porque la clara está adherida a la yema. A medida que el huevo va envejeciendo, la clara se hace más líquida y no se adhiere tanto a la yema.

Con todos estos pasos, ¿estás preparado para escalfar un huevo?

Los huevos escalfados, como le pasa a los huevos fritos, solo necesitan de pan, buen pan, para mojar la miga y disfrutar untándolo en esa yema tan líquida. Pero yo te ofrezco una idea más para tentarte: Huevo escalfado sobre costa con aguacate, mango especiado y salmón. ¿Hace? Venga, seguro que sí :D

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Ingredientes (Para 4 personas)
  • 4 huevos 
  • 4 rebanadas de pan de molde con cereales
  • 200 gr de salmón ahumado en tiras
  • 2 aguacates
  • Unas gotas de zumo de lima
  • Sal
  • Pimienta
  • Mango especiado
    • 150 gr de mango pelado y sin hueso
    • 2 cdas de aceite
    • 1/2 cdta de curry
    • 1/2 guindilla pequeña
    • 1 cda de miel
    • Zumo de media lima y la ralladura
Aparte
  • Film transparente
  • Hilo de bramante
Elaboración
  1. Para elaborar el mango especiado, una vez pelado y sin hueso, lo cortamos en daditos pequeñitos y reservamos. En una sartén ponemos el curry y la media guindilla y lo calentamos hasta que comience a desprender su olor. Añadimos el aceite y dejamos que coja temperatura. Incorporamos el mango y mezclamos. Dejamos que se vaya ablandando a fuego suave. Aparte, mezclamos la miel junto con el zumo de lima y la ralladura y añadimos el conjunto al mango. Mezclamos y dejamos cocer un par de minutos más hasta que el mango se haya ablandado. Reservamos.
  2. Para preparar las tostadas, primero abrimos los aguacates por la mitad, retiramos el hueso y con una cuchara sacamos la carne, que machacaremos con un tenedor en un plato junto con unas gotas de zumo de lima para evitar que se oxide. Reservamos.
  3. Tostamos el pan y reservamos para que pierda temperatura.
  4. Para hacer los huevos escalfados, cortamos cuatro rectángulos de film transparente, cogemos uno de ellos, lo ponemos en una taza, pincelamos el interior del film con aceite para que no se pegue el huevo y vertemos un huevo en su interior. Sazonamos con sal (y pimienta si deseamos), juntamos los extremos del film transparente y formamos un paquetito, enroscamos el sobrante y lo atamos con hilo de bramante firmemente. Proseguimos de la misma manera con el resto de los huevos.
  5. Ponemos agua a calentar, y aún cuando todavía no ha empezado a hervir fuerte, metemos los paquetitos en el agua y cocemos entre 4 y 5 minutos. Retiramos del agua, abrimos los paquetitos y reservamos.
  6. Para armar las tostas, cogemos una rebanada de pan, la untamos generosamente con el aguacate machacado, encima ponemos una capa de mango especiado, proseguimos con unas tiras de salmón ahumado y por último, el huevo escalfado.
¿Qué nos tendrán preparado nuestras amigas Beatriz, Carmen, Paula y Neus? El misterio se destapa a la de una, dos ... ¡y tres! ¡Vamos a descubrirlo!


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El pescado suele formar parte de mi mesa en los momentos de cena, por eso de ser un ingrediente más ligero que la carne. Sin embargo, hay ocasiones en que una elaboración como la de hoy, Lubina rellena de manzana e hinojo, es un plato bastante completo para una cena y es preferible hacerle un hueco en la sobremesa.

De esta receta me ha encantado descubrir lo bien que avenidos que son la manzana, el hinojo y la lubina. No me hacía a la idea de que el pescado pudiera casar tan bien con la fruta. Solo tengo por experiencia unos filetes de perca a la naranja de los que guardo muy buen recuerdo, y que debería rescatar de mi recetario ahora que estamos en época de naranjas.

Esta lubina rellena de manzana e hinojo es una apuesta clara a la cocina sana: grasas saludables, pescado, verduras y fruta. Casi que me atrevo a decir que es un plato tan completo que ni postre precisaría. Pero no. No nos quitemos la necesidad y las ganas de rematar nuestra comida con el último plato, el del postre, puesto que muy buenamente puede ser ocupado por un lácteo.

La receta de salsa que aparece en la receta de referencia no es la misma que veis aquí. Hice la prueba, y la verdad es que no me gustó. De manera que tiré de los ingredientes que tenía en casa para improvisar otra salsa que sí fuera del gusto de mis comensales.

Ingredientes (Para 3-4 personas)

Para la lubina:
  • Una lubina salvaje grande abierta en libro
  • 1 manzana Pink Lady
  • 1 bulbo de hinojo
  • 25 gr de mantequilla sin sal
  • Sal y pimienta molida
Para la guarnición
  • 9-12 patatas baby
  • 2 chalotas
  • Aceite de oliva
  • 1 yogur
  • 2 cdtas de mayonesa
  • Ajo deshidratado
  • Hierbas provenzales
  • Sal
  • 30 gr de nueces picadas finamente
Elaboración
  1. Ponemos agua con sal a calentar para cocer las patatas. Una vez que estén tiernas (lo sabremos pinchándolas con la punta de un cuchillo), las escurrimos y reservamos. 
  2. Salpimentamos la lubina. Reservamos.
  3. En una sartén ponemos a derretir la mantequilla. Cortamos la manzana sin pelar en gajos muy finos (aproximadamente 2 mm de grosor) y el hinojo en juliana fina. Pochamos la manzana y el hinojo juntos hasta que comiencen a ablandarse. Rellenamos con esta farsa la lubina y la atamos con hilo de bramante para evitar que se salga el relleno. Reservamos.
  4. Precalentamos el horno a 190ºC, con calor superior e inferior.
  5. Pelamos las chalotas y las picamos muy finamente. Las cocinamos en una cucharada de aceite de oliva hasta que comiencen a ablandarse. Entonces añadimos las patatas y las aplastamos ligeramente como para romperlas, sin llegar a hacerlo. Doramos durante unos diez minutos removiendo con frecuencia.
  6. Introducimos la lubina en el horno a baja altura y la horneamos durante 20 minutos. Transcurrido este tiempo, activamos el modo de gratinado con ventilador (si nuestro horno tuviera esta función), subimos la bandeja a una altura superior a la mitad, y dejamos que se dore la piel durante cinco minutos.
  7. Mientras se cocina la lubina, preparamos la salsa que acompañará a las patatas mezclando todos los ingredientes y ajustando las cantidades del ajo deshidratado y de las hierbas a nuestros gustos. 
  8. Servimos la lubina junto con tres patatitas por comensal.
Visto, y adaptado, de la revista Telva




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Darle un empujón a ese alma emprendedora que muchos llevan dentro, no es fácil para los tiempos que corren. Es de valientes. Ejemplos de personas que han redireccionado su vida tras truncarse sus expectativas laborales hay muchas. Cientos. Miles. Hay ocasiones en las que la vida nos ha guiado por un camino no deseado y hemos tenido que dejar de lado intereses que terminan siendo frustraciones cuando no hay posibilidades de ver la luz. Pero todo es impredecible en la vida, y hay ocasiones en las que esas frustraciones terminan convirtiéndose en ilusiones hechas realidad.

Catering "Las Hermanas". ¿Quién hay detrás?




Es justo aquí, en el punto en el que las ilusiones truncadas se terminan convirtiendo en realidad, donde entra en escena Luz Hernando. Quizás muchos de vosotros la conozcáis, pues es editora del blog Cocinando ... en un abril encantado, y que refleja de forma muy transparente la personalidad de quien lo administra.

Luz Hernando vio cómo su sueño se convertía en realidad cuando nació el Catering "Las Hermanas". La afición por la cocina le acompaña desde que tiene uso de razón, el mismo que hace que conoce a su hermana, Almudena, y a quien tiene como compañera de viaje en esta empresa que no solo alivia la dedicación del tiempo en la cocina de sus clientes, sino que además les permite disfrutar de la comida y de compartirla con quienes más desean: amigos o familiares.

¿Qué hay detrás de Catering "Las Hermanas"?


Luz me contaba que cuando comenzó a darle vueltas a la idea de montar su propia empresa de catering, quería ofrecer un servicio que hiciera ver a las personas que un catering no solo tiene por qué servirse cuando llegan ocasiones tan especiales como un bautizo, una comunión o cualquier gran celebración. Luz pretendía hacer ver que se puede disfrutar de un servicio de catering en cualquier momento, sea un desayuno o brunch, un almuerzo o una cena. Y lo mismo si decides organizar un picoteo. Los cumpleaños también tienen cabida en su oferta. Y si lo tuyo va en la línea de lo vegetariano, también te ofrecen apetitosas sugerencias.

Elaboraciones del menú 5 de Almuerzos y Cenas: 1. Tartaletas de compota de manzana con salsa de queso de cabra. 2. Langostinos rebozados en kikos. 3. Ensalada de cuscús con calabacín a la menta, acompañada de salsa de tahini y limón. 4. Brócoli cocido al vapor y salteado con ajos y zumo de limón. 5. Salmón a los cítricos al horno. 6. Blondies. 7. Vichysoisse, acompañado de un retorcido de hojaldre con bacon.


Son tantas y tantas las ideas que rondan por la cabeza de Luz y Almudena, que diseñan menús para ocasiones tan especiales, como el de San Valentín. De manera que puedes sorprender a tu media naranja con un desayuno o un brunch especial para ese día y así poder dedicarle más tiempo a tu pareja ;)

Desde Catering "Las Hermanas" no solo te sirven un menú para una ocasión determinada, especial o no, sino también te diseñan un menú diario ... ¡y para toda la semana! La infinidad de opciones es enorme. Atrévete a pedirle cualquier elaboración, aún sin formar parte de la carta. Y por supuesto, no te olvides de esas recetas tradicionales tan nuestras aunque no figuren en la carta. No pueden hacer más para facilitarte la vida en la cocina, vaya.

Servicio

Luz está plenamente comprometida con satisfacer al cliente no solo por la variedad de menús y calidad de los productos elegidos, sino también por la presentación y se asegura de que sus elaboraciones llegan a tu domicilio en perfectas condiciones de conservación y presentación transportándolo directamente hasta la puerta de tu casa y sirviéndose para ello de herramientas que le facilitan esta labor. 

El empaquetado y la presentación del servicio es muy cuidado. Cada elaboración se presenta de forma individual y separada, etiquetada con su nombre y con instrucciones de elaboración posterior y conservación.


En lo que a mi, y a mi familia respecta, la experiencia con Catering "Las Hermanas" ha sido de matrícula. Por un lado, por el servicio y la atención tan cuidados que nos ofrecieron; por otro, por el menú tan completo que nos sirvieron (para darte pistas, te diré que es el número 5 dentro del listado de almuerzos y cenas), por la calidad de los productos, todos frescos y del día, y no puedo obviar el destacar la precisión en los tiempos de elaboración. ¡Chapeau! 

Ahora te paso a ti el testigo. ¿Qué menú vas a elegir?







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Estoy segura de que no me equivoco si digo que entre todas las verduras habidas y por haber, la coliflor es de las que menos seguidores tiene. Y es que no sé qué tiene esta verdura, tan blanca, redonda y bonita, que cobijan unas hojas verdes que la arropan y protegen como que una verdura delicada fuera. Y en cierta forma, esas hojas que envuelven esta flor de color blanco hacen su papel y siempre que compréis una coliflor, lo que no deberíais hacer nunca es despojarlas de esas hojas, pues ayudarán a mantener más fresca vuestra coliflor. 

Cuando digo que no sé qué es lo que tiene esta verdura que tan poco gusta, lo que estoy diciendo es una mentira bárbara, porque lo que le ocurre es lo que todos sabéis: que tiene un olor tan fuerte y característico que a muchos echa para atrás y produce rechazo inmediato. 

Pero yo tengo un truco para evitar que la nariz más fina intuya que en tu cocina se ha cocido coliflor: separa los ramilletes, lávalos, disponlos en un recipiente apto para cocción al vapor con un culín de agua y sal al gusto, tápalo con film transparente, perfóralo pinchándolo con la punta de un cuchillo y cuécela a 800w de potencia durante diez minutos al menos (todo dependerá de lo grandes que sean las flores). Cero olores a coliflor. ¡Garantizado! 

Y si no te lo crees, ¿por qué no haces la prueba?


croquetas-de-coliflor



Ingredientes (Para 3-4 personas)
  • 600 gramos de ramilletes de coliflor limpios
  • 60 gramos de queso azul
  • 2 huevos tamaño "L"
  • Una rebanada de pan de molde
  • Un chorrito de leche
  • 4 cdas de pan rallado grueso
  • 2 cdas de pan rallado fino (para engordar la farsa)
  • 2 cdas de queso parmesano
  • 1 cda de cebollino fresco picado finamente
  • Sal
  • Aceite de oliva
Elaboración
  1. Empezamos por la coliflor, separando los ramilletes del tallo y lavándolos. Los coceremos al vapor en el microondas según la explicación de más arriba. Escurrimos en un colador y reservamos.
  2. Aplastamos la coliflor con un aplasta patatas. Batimos los dos huevos, añadimos la rebanada de pan, el chorrito de leche y desmigamos el queso azul, aplastándolo con un tenedor para que se incorpore mejor en la mezcla. Añadimos todo el compuesto a la coliflor, junto con el pan rallado fino. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera durante al menos media hora.
  3. Precalentamos el horno a 180ºC con ventilador, o a 200ºC sin ventilador.
  4. Transcurrido este tiempo, preparamos el pan para el empanado: mezclamos el pan rallado grueso, el queso parmesano y el cebollino. Con una cuchara, cogemos porciones de coliflor, formamos una bola con las manos humedecidas, y las empanamos por la mezcla. Distribuímos las albóndigas en una bandeja protegida con papel vegetal.
  5. Pincelamos las albóndigas con un poco de aceite de oliva.
  6. Introducimos la bandeja en el horno para que se doren las albóndigas en una altura por encima de la mitad durante diez minutos con ventilador, y durante más tiempo sin ventilador. No es necesario darles la vuelta porque se dorarán por su base.
  7. Para disfrutar en la mesa, podemos acompañar las albóndigas de salsa ketchup o salsa de tomate casera, como más os guste.
Notas y consejos
  • Si optas por cocer la coliflor en agua, la tendrás lista en 15 minutos en una olla a presión express. Pero ten en cuenta que absorberá más agua que cociéndola al vapor, por lo que tendrás que añadir una mayor cantidad de pan rallado para que la masa adquiera una consistencia manejable.
Visto en Rebañando.




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La receta de hoy ha sido la última en entrar en mi cocina, y la primera en salir publicada esta semana. Con su publicación rindo honor al dicho de que "los últimos serán los primeros", aunque realmente, a quien rindo honor con ella es a todas las personas que el pasado, y cercano, 23 de enero me pidieron la receta. Y una, engordada por el orgullo de ver que este pequeño dulce gustó tanto, hizo acopio de las poquitas que sobraron para devolverlas a la cocina de la que salieron y hacerlas lucir frente al objetivo de mi cámara. 

Estas florentinas, unas galletitas procedentes de nuestra vecina Francia, y elaboradas con frutos secos, azúcar y frutas deshidratadas, se convirtieron en el acompañamiento dulce al café que coronó la comida de #gastrobloggers que Carmen, administradora del blog Tía Alia Recetas, organizó solita, y bien solita, el pasado 23 de enero en el local que The Singular Kitchen tiene en el municipio madrileño de Pozuelo. Lo pasamos en grande. Sobra decirlo, porque bien lo saben quienes allí estuvieron; y bien lo pueden imaginar quienes en algún momento de su existencia ha formado parte de uno de estos saraos en los que se reúnen bloggers gastronómicos. Todas las elaboraciones estaban deliciosas. ¡Todas! Doy fe de ello. Y por eso Carmen puede lucir un galón de anfitriona absoluta, y cocinera y organizadora de primera. Dicho lo dicho, a ver quién echa ojo al buen hacer de esta señora, por favor. :D

Después de una rica y variada oferta de elaboraciones culinarias, ¿a quién no le apetece tomar un dulcito con el café? Mis florentinas vienen en tamaño mini. Una apuesta tentadora y de la que difícilmente podrás reprimirte.

Si no te lo crees, haz la prueba y verás ;)

mini-florentinas



Ingredientes
  • 90 gr de azúcar blanquilla
  • 90gr de azúcar moreno
  • 50 gr de mantequilla sin sal
  • 50 gr de nata líquida
  • 125 gr de almendra laminada o en bastoncillos
  • 50 gr de arándanos deshidratados picados muy finamente
  • 50 gr de piel de naranja confitada picada muy finamente
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 1/4 cdta de bicarbonato
  • 50 gr de chocolate puro
Además
  • Una lámina de papel de horno y una bandeja
Elaboración
  1. En un cazo hondo ponemos los azúcares y la mantequilla a calentar y removemos con frecuencia hasta que se hayan integrado los ingredientes.
  2. Incorporamos la nata. En ese momento la mezcla salpicará un poquito y notaremos que los ingredientes se endurecen. ¡Que no cunda el pánico! Seguimos removiendo hasta que de nuevo consigamos una mezcla suave y lisa.
  3. Añadimos el bicarbonato y el extracto, y removemos.
  4. Vertemos la almendra, la piel de naranja y los arándanos. Removemos inmediatamente para integrar todos los ingredientes. 
  5. Con una cucharita cogemos pequeñas porciones de masa y las ponemos sobre el papel de horno. Presionamos muy ligeramente. Una vez que hemos terminado con toda la masa, las tapamos con film transparente y las guardamos en la nevera durante una hora.
  6. Transcurrido ese tiempo, derretimos el chocolate en el microondas durante 30 segundos. Removemos para que se derrita con el calor residual. Pincelamos la base de las florentinas con el chocolate, las disponemos de nuevo en el mismo hueco que ocupaban en el papel vegetal, dejamos que se enfríen y las guardamos en la nevera una hora más.

Receta adaptada de Jamie Oliver


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Si eres seguidor habitual de este blog, te habrás dado cuenta del lavado de cara que le hemos dado. La encargada no he sido yo. ¡Qué va, qué va! Mis conocimientos en HTML rayan en los niveles mínimos, minimísimos, y si quería darle un giro total, tenía que confiar en alguien que realmente supiera hacerlo.

Hace un tiempo que conozco a Mai, quien dirige el blog Hierbas y Especias, en el que nos deleita con sus recetas, y aparte, Las cosas de Mai, en el que nos muestra su vena artística en el mundo del diseño de blogs. Ella es  una mujer a quien las circunstancias de la vida le han empujado a tierras austriacas. Tiene una vida que para muchos de los que vivimos en una ciudad, suena la mar de idílico, casi como un cuento. Pero lo cierto es que su realidad no dista mucho de la de cualquiera de nosotros, y dirige su vida familiar y laboral, aunque eso sí, con un punto que cala en lo positivo y humorístico, un toque que ha de ser imprescindible en nuestras vidas.

Pero en lo que a este blog concierne, si he de destacar alguna cualidad de Mai es ese sexto sentido que tiene para saber darle forma a las ideas que me rondaban en la mente. Y el fruto de esa lectura de pensamientos se ve hoy, aquí, en Cocido de Sopa. ¿Qué puedes encontrar?

  • Cada semana repescaré una receta que haya sido publicada anteriormente en el blog.
  • En la columna lateral podrás ver un bloque de "Imprescindibles" con recetas de dulces, entrantes y panes que han sido ordenados en un índice visual muy claro y explícito.
  • Si quieres buscar alguna receta, date un paseo por la opción "Buscar recetas", eligiendo el ingrediente exacto que estás buscando y la etiqueta que más te interesa.
  • En el "Indice" podrás moverte de una forma dinámica eligiendo las publicaciones según la fecha en la que fue publicada o según la categoría a la que pertenece. 
  • La sección de "Ebooks" descargables sigue teniendo su espacio. Date un paseíto y échale un vistazo a los ebooks recopilatorios que te invito a descargar.
Si hasta ahora te sentías a gusto por aquí, espero que ahora te sientas aún más cómodo si cabe y encuentres todo lo que buscas confiando en que lo que ves y que vas a cocinar te va a hacer lucir una corona de laureles frente a los tuyos. 


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Y ahora, vamos a la receta de esta semana, ¿os parece?

Si os digo que las alcachofas se deshacen en la boca, ¿me creeríais? Ya. Sin poder veros, es como que me hago a la idea del gesto de desconcierto e incredulidad que mostraría vuestra cara. La verdad es que de ser yo quien escuchara tal comentario lo que pensaría de quien me lo dice es que está jugando a uno de esos juegos de mesa en los que aceptaban "pulpo" como animal de compañía, ja ja ja. Pero no es este el caso. No. Os lo prometo. Lo que os he dicho unas líneas más arriba es la verdad y nada más que la verdad. Relajaos un poquito y seguid leyendo, venga :D

Empecemos por el primer paso: pelar alcachofas. ¡Uff! Qué rollo. Es verdad. Quita hojas y más hojas, retírales esos pelitos que nacen en su corazón (aunque no todas, ea), córtalas, sumérgelas en agua con perejil (o frótalas con limón - si te gusta) ... y cocínalas. Sí. Eso: cocínalas, porque esa es la mejor parte. Y ya solo por eso y por lo deliciosa que es esta receta, ¿te vas a privar de comerlas? Más vale que no, y no te lo digo en balde. Ya solo falta que me digas que te gusta el toque escabeche y te prometo que gozarás como no está escrito en ninguna parte. 

¿Dispuestos a gozar?

Ingredientes (Para 2 personas)
  • 750 gr de alcachofas
  • Medio vaso de vinagre de manzana
  • Un vaso de aceite de oliva suave
  • 1 hoja de laurel
  • 10 granos de pimienta negra
  • 1 cabeza de ajos pequeña
  • Sal 
  • Aceite de oliva para freír
  • Harina
Elaboración
  1. Preparamos un recipiente con agua y unas hojas de perejil para evitar que se oxiden las alcachofas, aunque será inevitable que se oscurezcan aunque sea un poquito porque han entrado en contacto con la hoja de metal del cuchillo.
  2. Limpiamos las alcachofas despojándolas de las hojas exteriores hasta llegar a las menos verdes, que son las más tiernas. Cortamos la punta quedándonos solo lo que se llama el corazón de la alcachofa. Por último cortamos el tallo por completo o por el contrario, dejamos unos tres centímetros de él. Lo pelamos con la punta de un cuchillo y hacemos lo mismo con la base que une el corazón con el tallo. Vamos echando las alcachofas en el recipiente con agua. 
  3. A continuación las secamos con papel de cocina, las cortamos en cuatro cuartos. En su interior tienen unos pelitos que viene bien limpiar con la punta de un cuchillo. 
  4. Ponemos una sartén con un dedo de aceite a calentar. Enharinamos las alcachofas y las freímos en el aceite hasta que comiencen a dorarse suavemente. Las retiramos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y reservamos.
  5. Una vez que hemos terminado de freírlas, las disponemos en una cazuela pequeña junto con la cabeza de ajos, que pondremos en el medio, la hoja de laurel y los granos de pimienta. Vertemos el vinagre y el aceite y sazonamos. Llevamos a ebullición suavemente y en el momento en el que rompe a hervir, bajamos el fuego y cocemos muy suavemente durante media hora.

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La vida de un huevo, conservado en condiciones óptimas y en el refrigerador, puede ser de hasta cinco semanas. Es muy importante que el huevo siempre se conserve en la nevera para evitar la proliferación de la temida bacteria de la salmonela. Además, no es bueno someter a un alimento a cambios de temperatura. Sin embargo, su durabilidad cambia considerablemente cuando separamos la clara de la yema, y además, cada uno de estos componentes requieren distintos métodos de conservación.

En la anterior edición de Con un Par, y en la cual tratamos el tema de las yemas, os comenté que se pueden congelar batiéndolas ligeramente y añadiendo o bien una pizca de sal o bien de azúcar, en función del uso que tengamos previsto darles (sé que esto es algo difícil de ver con antelación); también podemos conservarlas en nevera no más de dos días y sumergidas en agua, eso sí, dentro de un recipiente con cierre hermético. 

Cómo conservar claras de huevo

Ahora llegamos al segundo componente del huevo y que es protagonista en nuestra entrada de hoy: las claras de huevo. La vida de una clara de huevo puede ser de hasta cinco días en la nevera, teniendo en cuenta que si nuestra idea es la de montarlas, irán perdiendo cualidades y no nos resultará tan fácil subirlas. Si no prevés emplearlas en breve, mi consejo es que las congeles. En casa siempre tengo bolsitas de cierre hermético y las guardo individualmente en el congelador inmediatamente después de haberlas separado de la yema. Es importante que anotes la fecha de conservación. Aguantan en estas condiciones hasta doce meses.

Receta de Cigarrillos rellenos de crema de speculoos

Y ahora sí. Llegamos a la receta que he elaborado con claras que tenía congeladas tras el uso de pareja, las yemas, en mi elaboración anterior. Con ella, cumplo con la cita mensual que llega cada día 11 para con el reto Con un Par

Mi sugerencia de hoy es dulce. Se trata del acompañante perfecto para una taza de café de sobremesa: Cigarrillos rellenos de crema de speculoos. Si eres de esas personas a quien como a mi le encanta la mantequilla en repostería, apúntate esta idea. Y si además, eres de esas personas que le hace un guiño al sabor especiado de las galletas speculoos, ya estás tardando en lanzarte a la receta. Ten por seguro que tu café no se va a poder conformar ni con uno, ni con dos, ni con solo tres de estos cigarrillos. ¿Que no te lo crees?

Mira y verás ;)


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Ingredientes (Para aproximadamente 12 cigarrillos)
  • 3 claras (77 gr)
  • 77 gr de harina de trigo tamizada
  • 77 gr de azúcar glas
  • 77 gr de mantequilla ablandada
  • Crema de speculoos
Además
  • Dos bandejas de horno
  • Lapiceros o cilindros de acero finos
  • Una manga pastelera
Elaboración
  1. Batir la mantequilla con el azúcar hasta blanquear. 
  2. Incorporar la harina, mezclar, y por último las claras. Mezclar todos los ingredientes hasta que quede una masa homogénea y lisa.
  3. Precalentar el horno a 180ºC. Preparar dos bandejas de horno y forrarlas con papel vegetal. Con una cuchara extendemos finas porciones de masa - sin que se rocen - dándoles forma rectangular (7x15 cm aproximadamente). 
  4. Introducimos la bandeja en el horno y horneamos la masa unos 8 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse.
  5. Sacamos la bandeja del horno, despegamos los bordes de las láminas con la ayuda de la punta de un cuchillo, las depositamos sobre una superficie lisa, y en caliente, las enrollamos rápidamente sobre un lápiz para formar el cigarrillo. Dejamos enfriar sobre una rejilla.
  6. Preparamos una manga pastelera y la rellenamos con un par de cucharadas de crema de speculoos. Rellenamos los cigarrillos con la crema.
Notas
  • Los cigarrillos, aún rellenos, se conservan muy bien en una caja de lata, bien cerrada, durante unos cuantos días y sin apenas reblandecerse.
Y ahora, me voy corriendo a los blogs de mis amigas de reto Beatriz, Carmen, Neus y Paula. Seguro que te apetece acompañarme. ¿Vamos?


Visto en Canal Cocina.