21 abril 2014

Pastéis com natas

Pastéis com natas_1 

 Hoy, posiblemente, podríamos estar de vuelta de una escapada a Lisboa, donde nos hubiera gustado pasar unos días disfrutando de las vacaciones de Semana Santa, pero no pudo ser. Es lógico que justo cuando hay mayor demanda, sea de lo que sea, de un servicio o de un producto, el precio que se pide por ello sea mayor. Así que decidimos posponer esa escapada para otro momento, aunque esto de disponer de vacaciones cuando todo el mundo las tiene hace que no puedas evitar sufrir un aumento en el coste del viaje y también, de una mayor afluencia de turismo.

Hoy, posiblemente, ya podríamos haber disfrutado de uno de los dulces más representativos de la gastronomía portuguesa: los pastéis com natas, típicos del barrio de Belém, un barrio que mira al mar, y del que Vasco de Gama se despidió desde su barco al zarpar rumbo a América, a finales del siglo XV. En este barrio se encuentra el Monasterio de los Jerónimos y la torre de vigilancia, declarados Patrimonio Cultural por la UNESCO.

Siglos más tarde, y en concreto, a finales del siglo XIX, la revolución liberal que tuvo lugar por entonces cerró monasterios y conventos, expulsando a la comunidad que formaba parte de ellos. Se dice que alguien que fue miembro de aquel monasterio, como forma de supervivencia, creó un comercio en el que comenzó a elaborar unos pastelitos que atraían a los lugareños y a los visitantes que llegaban a Lisboa por el puerto de Belém. El éxito fue tal, que a partir de entonces, comenzó a producir los conocidos como Pastéis de Belém de forma masiva siguiendo una fórmula secreta y que dicen que hasta hoy se mantiene inalterable.

Me fio de quien me dio a conocer estos pastelitos cuando me dijo que el sabor de estos que os traigo hoy es exactamente el mismo que el de los Pastéis de Belém autóctonos de aquellas tierras. Por lo cual, ese secretismo que parece circular alrededor de esta leyenda, es más bien dudoso.

Mi fuente: Tía Alia Recetas. Por ella conocí esta delicia en uno de los desayunos con los que nos homenajeábamos tiempos atrás, cuando disponíamos de más tiempo. Ahora hemos pasado a homenajearnos en la sobremesa, con lo cual creo que hemos ganado, ¿o no, Carmen? ¡Cuántas ricas recetas nos descubrimos una a la otra, eh!

Os invito a deleitaros con esta delicia. Son super sencillos de elaborar, y rápidos a más no poder. Perfectos para acompañar el café de la sobremesa. Os aconsejo tomarlos templaditos, para disfrutar de la crema que los rellena en una textura que obviamente cambia si los tomamos en frío y espesa. Además, el sabor de la canela en templado dice mucho más en esa temperatura que en frío. Y si no, ¿qué os parece viéndolos con este mordisco?

Pastéis com natas_2 

  Ingredientes (Para 12 pastelitos)
  • 3 yemas de huevo
  • 200 ml de nata líquida
  • 1 cda rasa de harina
  • Ralladura de un limón
  • 75 gr de azúcar blanquilla
  • 1 lámina de hojaldre rectangular
Además
  • Una bandeja de muffins o similar
  • Un cortapastas de forma circular, el mío de 7 cm de diámetro
  • Azúcar glas
  • Canela en polvo
Elaboración
  1. En un cazo ponemos las yemas, la nata, la harina, la ralladura y el azúcar, y mezclamos.
  2. Ponemos el cazo al fuego y a fuego lento removemos hasta que la mezcla comience a espesar. Retiramos a un cuenco pequeño y dejamos enfriar.
  3. Extendemos la plancha de hojaldre y con un cortapastas de diámetro un poco más grande al de las cavidades de muffins de nuestra bandeja, sacamos doce círculos y los colocamos en la bandeja, asegurándonos de que los laterales quedan cubiertos.
  4. Rellenamos las cavidades con la crema que teníamos reservada, y procurando no llenarlos mucho para que no se desborde en el horno.
  5. Precalentamos el horno a 200ºC y horneamos entre 10 y 15 minutos o hasta que comienzan a dorarse, tal cual veis en las fotos. 
  6. Retiramos de la bandeja de muffins poco después de sacarla del horno. Se desprenden con facilidad, así que no es necesario engrasar la bandeja. 
  7. Aún en templado, y antes de consumir, espolvoreamos con azúcar glas y canela en polvo al gusto. 
Riquísimos es decir muy, pero que muy poco.

Aquí podréis averiguar más sobre estos pasteles e incluso hacer una visita virtual a la fábrica y que de ser posible, no me gustaría perderme llegado el momento de estar por aquellos parajes.