18 septiembre 2014

Ensalada de burrata y tomates secos con rúcula

ensalada de burrata con tomates secos, rúcula y piñones


¿Alguna vez os habéis parado a pensar en qué marca la personalidad de los seres humanos? No me voy a meter en temas trascendentales relacionados con la genética y esas cosas porque lo primero de todo: no soy quien; y lo segundo: no es el cometido de este blog. Tocando un tema que nada tiene que ver con la genética, siempre, o casi siempre, he asociado el sonido de las letras en un nombre con la personalidad de quien ha sido bautizado con él. De manera que la personalidad de "una" Alba tendría tintes más suaves que la de "una" Raquel, por ejemplo. 

"Burrata"

Una palabra que suena un tanto tosca para un queso que nada tiene que ver con el nombre que le han dado. Con lo cual, esas conclusiones de las que os hablaba arriba, se vienen al traste.

Este queso, italiano, procedente de la región de Apulia, esa que visualmente todos localizamos con el tacón de la bota, tiene una forma muy característica: un saquito que en su interior guarda una suave y cremosa mezcla elaborada con mozzarella y nata. Este saquito se conserva entre las hojas de una flor conocida como asfódelo. Tanto las hojas como el queso duran el mismo tiempo, entre tres y cuatro días, si es que el queso se ha elaborado artesanalmente. Así que si las hojas comienzan a amarillear, el queso no se encuentra en su mejor estado. 

Por lo que he podido comprobar en la red, elaborarla en casa no es difícil. Hay que desmenuzar la mozzarella. Y luego se divide la cantidad y se mezcla con nata en diferente proporción dependiendo de qué parte va a ser el relleno y qué parte la corteza. La mozzarella que será la corteza se amasa dentro de agua muy caliente y llega a adquirir la textura de la masa de pan, y a partir de aquí se va trabajando para rellenarla con la otra parte de la mozzarella y nata. Se forma un saquito y se reserva en agua muy fría. Si quieres ver el proceso con más detalle, pincha aquí

La magia de la burrata viene en el momento en el que se le da el corte: su interior se desliza suavemente e impregna los ingredientes con los que juega en el plato. Ahí es donde veremos la mozzarella en hebras y esa suave nata que le da esta particular textura. Y ese exterior elástico tan propio de la mozzarella. ¡Uuuuummmm! ¡Es totalmente irresistible!

Es un queso que queda estupendamente bien en una ensalada y con pasta. Por el momento, os presento mi versión en ensalada. Los ingredientes no están especificados. Es tan fácil elaborarla que dejo a vuestra elección la cantidad que deseéis utilizar. Tan solo os digo una cosa: ¡Está de miedo!

ensalada de burrata con tomates secos, rúcula y piñones


Ingredientes (Para 3-4 personas)
  • 1 bola de burrata (250 gramos)
  • Tomates secos hidratados en aceite
  • Rúcula
  • Vinagre de Módena
  • Aceite (de la conserva de los tomates)
  • Piñones
Elaboración

En un plato llano amplio hacemos una base con la rúcula, por encima disponemos los tomates secos y que vienen cortados en cuartos o por la mitad, y encima la bola de burrata. Espolvoreamos con piñones y aderezamos con vinagre de Módena y aceite.

Notas

A falta de burrata, puedes sustituirla por bolas de mozzarella. La sensación no será la misma, pero a falta de pan ... ;)